Pautas para reuniones virtuales eficaces en sesiones de terapia grupal
La salud mental nos concierne a todos. Si te sientes mal, no dudes en pedir ayuda a un profesional de la salud mental.
A diferencia de la terapia individual entre un paciente y un psicoterapeuta, la terapia grupal consiste en tratar a varios pacientes al mismo tiempo, bajo la guía de uno o varios profesionales sanitarios.
Este enfoque puede utilizarse con éxito para tratar una amplia variedad de afecciones, entre ellas —aunque no de forma exclusiva— el trauma, la ansiedad, la depresión, el trastorno de estrés postraumático y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
Dado que los grupos presentan dinámicas distintas a las de una terapia individual, es fundamental establecer normas claras de funcionamiento en la terapia grupal que orienten el comportamiento de cada persona participante en un contexto de psicoterapia de grupo.
Índice de contenidos
- ¿Qué es la terapia grupal?
- Normas para la terapia grupal
- Retos de la psicoterapia grupal online
- Pautas para la terapia grupal virtual
- Digital Samba para la psicoterapia grupal virtual
¿Qué es la terapia grupal?
Antes de entrar en detalle, conviene aclarar qué significa este tipo de terapia y cómo se define. La terapia grupal es una modalidad de psicoterapia en la que uno o dos terapeutas trabajan simultáneamente con varias personas, fomentando la colaboración para mejorar los síntomas individuales y la autoconciencia. Reconocida por la American Psychological Association (APA) como una especialidad diferenciada, se ha demostrado que puede ser tan eficaz como la terapia individual, lo que la convierte en una opción rentable para ampliar el acceso al apoyo en salud mental en poblaciones con menos recursos.
Los distintos enfoques teóricos de la terapia grupal ofrecen claves para comprender la dinámica del grupo y guían la intervención del profesional, siendo la seguridad y la confianza del terapeuta un factor determinante en el funcionamiento inicial del grupo.
Tipos de terapia grupal
- Terapia grupal interpersonal
Se centra en mejorar las relaciones seguras abordando las distorsiones paratáxicas, es decir, interpretaciones erróneas influenciadas por experiencias pasadas. El terapeuta promueve un entorno cohesionado en el que las personas participantes puedan explorar y resolver estas distorsiones de forma colaborativa. - Terapia grupal psicodinámica
Fomenta la toma de conciencia personal al sacar a la luz conflictos inconscientes y facilitar procesos de proyección y transferencia dentro del grupo. Su enfoque no directivo ayuda a trabajar dificultades emocionales profundas a través de la dinámica compartida. - Terapia grupal de sistemas sociales
Analiza los roles de las personas dentro de sistemas interconectados, como la familia o el propio grupo terapéutico, para comprender patrones relacionales. El terapeuta gestiona los límites entre subgrupos y promueve el diálogo abierto para mantener un equilibrio saludable. - Terapia grupal cognitivo-conductual
Utiliza sesiones estructuradas para explorar la relación entre pensamientos, emociones y conductas, incorporando a menudo componentes psicoeducativos. Es un enfoque orientado a objetivos, con un número definido de sesiones y una colaboración activa entre las personas del grupo. - Psicodrama
Emplea la dramatización y el juego de roles para ayudar a las personas a comprender sus propias experiencias y las de los demás. El terapeuta dirige las representaciones, fomentando la expresión de emociones reprimidas y la adopción de nuevas perspectivas. - Terapia de rede-decisión
Combina la terapia Gestalt y el Análisis Transaccional para revisar y revertir decisiones limitantes tomadas en la infancia, a menudo vinculadas a recuerdos emocionalmente intensos. Incluye sesiones profundas en las que las personas reconectan con su “niño interior” para lograr cambios significativos. - Terapia grupal existencial
Aborda preocupaciones fundamentales como la soledad, la ansiedad y la culpa existencial, centrándose en la condición humana. El terapeuta fomenta la apertura y la autenticidad, creando un espacio seguro para explorar cuestiones existenciales profundas.
Normas para la terapia grupal
Tras analizar los distintos tipos de psicoterapia grupal, es fundamental comprender cómo crear y mantener un entorno respetuoso y confidencial dentro del grupo. Esto garantiza un espacio de apoyo en el que las personas puedan conectar con otras que afrontan desafíos similares, favoreciendo el crecimiento personal y el proceso de sanación. Para que la terapia grupal sea eficaz, es imprescindible establecer normas claras que aseguren un entorno seguro y respetuoso, permitiendo que todas las personas participen plenamente y se beneficien del proceso.
Establecer normas básicas en la psicoterapia grupal
Para garantizar su efectividad, la definición de normas básicas es clave a la hora de crear un entorno seguro y respetuoso que facilite la implicación de todas las personas participantes. Estas pautas no solo fomentan la confianza y la apertura, sino que también ayudan a mantener el enfoque terapéutico del grupo. A continuación se recogen algunas de las normas más habituales en la terapia grupal:
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Confidencialidad
La confidencialidad es un pilar fundamental de la terapia grupal. Las personas participantes se comprometen a mantener en privado toda la información compartida durante las sesiones, evitando comentar el contenido del grupo fuera de este espacio. Proteger las vivencias personales refuerza la confianza y favorece la apertura y la vulnerabilidad, aspectos esenciales para un progreso terapéutico significativo.
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Comunicación respetuosa
La comunicación respetuosa implica escuchar activamente y crear un espacio libre de juicios. Se anima a las personas del grupo a esperar a que los demás terminen de hablar antes de intervenir, a evitar interrupciones y a no mantener conversaciones paralelas que distraigan del diálogo grupal. De este modo, todas las voces se sienten escuchadas y valoradas, reforzando la inclusión y el apoyo mutuo.
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Participación voluntaria
La participación en la terapia grupal debe ser siempre voluntaria, permitiendo que cada persona comparta a su propio ritmo. Esto implica que se pueda observar o pasar de determinadas actividades o temas sin temor a juicios ni presiones. Respetar estos límites individuales contribuye a crear un entorno de seguridad psicológica dentro del grupo.
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Puntualidad y asistencia
La asistencia regular y la puntualidad son esenciales para mantener la cohesión y el progreso del grupo. Llegar a tiempo y participar de forma constante demuestra compromiso con el proceso terapéutico y respeto por el tiempo y el esfuerzo del resto de participantes. Esta constancia ayuda a generar un entorno estructurado y predecible, especialmente importante en contextos terapéuticos.
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Sobriedad
Se espera que las personas asistan a las sesiones sin estar bajo los efectos del alcohol u otras sustancias. Esta norma garantiza una dinámica clara, centrada y auténtica, en la que todas las personas puedan implicarse plenamente. La sobriedad es clave para preservar un entorno terapéutico seguro y libre de distracciones.
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No fraternización
La no fraternización hace referencia a evitar relaciones exclusivas o una socialización excesiva entre miembros del grupo fuera del espacio terapéutico. Este tipo de vínculos puede generar desequilibrios de poder o la formación de subgrupos, afectando a la cohesión y la igualdad dentro del grupo. Mantener límites claros ayuda a preservar la integridad y el enfoque terapéutico del proceso.
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Establecimiento y revisión colaborativa de las normas
Estas normas suelen definirse de forma colaborativa al inicio de la terapia, permitiendo que las personas expresen sus necesidades, preocupaciones o preferencias. Revisarlas periódicamente garantiza que sigan siendo relevantes y refuerza el compromiso colectivo con un entorno seguro, inclusivo y de apoyo. El terapeuta desempeña un papel clave a la hora de facilitar estas conversaciones y abordar cualquier dificultad que surja.
Al respetar estas pautas, la terapia grupal puede desarrollarse como un espacio seguro y productivo, en el que las personas participantes se centran tanto en su crecimiento personal como en el proceso de sanación colectiva.
Pero ¿cómo se trasladan estas normas a la psicoterapia grupal online? ¿Qué reglas deben aplicarse en un entorno virtual? Antes de abordar estas cuestiones, conviene analizar primero los retos a los que se enfrenta la terapia grupal en formato telemático.
Retos de la psicoterapia grupal online
El paso de la terapia grupal presencial a un entorno virtual plantea retos específicos tanto para terapeutas como para las personas participantes. Weinberg (2020b) identifica cuatro obstáculos clave que deben tenerse en cuenta: la gestión del encuadre terapéutico, la experiencia de un entorno desmaterializado, la presencia terapéutica y la cuestión del fondo “transparente”. Afrontar estos retos requiere creatividad y capacidad de adaptación para mantener la eficacia terapéutica de la terapia grupal online.
Gestión del encuadre terapéutico
En la terapia grupal presencial, el terapeuta controla el entorno: desde la disposición del espacio hasta la garantía de privacidad. Este marco físico proporciona un holding environment esencial para generar seguridad y estructura. En el entorno online, esta responsabilidad se traslada en gran parte a las personas participantes, que deben asegurarse de contar con un espacio privado, tranquilo y adecuado para la sesión.
El terapeuta puede mitigar este reto incorporando pautas claras en el acuerdo grupal, como solicitar la conexión desde lugares libres de distracciones. Aunque este cambio puede percibirse inicialmente como una pérdida de control, también puede favorecer el desarrollo de habilidades adaptativas al asumir cada persona la responsabilidad de su propio entorno terapéutico.
El entorno desmaterializado
La presencia física en terapia facilita la regulación emocional a través de señales no verbales sutiles, como el contacto visual, el lenguaje corporal o el tono de voz. En la terapia online, muchos de estos elementos se atenúan o desaparecen, lo que puede debilitar el vínculo terapéutico. Por ejemplo, los terapeutas y co-terapeutas pierden la posibilidad de intercambiar miradas significativas o de interpretar plenamente la postura corporal.
Para compensarlo, los profesionales pueden prestar una atención más intensa a las expresiones faciales —a menudo más visibles en videollamadas— e implicar activamente a las personas del grupo en la identificación y verbalización de sus sensaciones corporales, ayudando a cerrar la brecha que introduce el medio virtual.
La cuestión de la presencia
La presencia terapéutica, entendida como la capacidad del terapeuta para estar plenamente disponible y conectado, resulta más difícil de sostener en entornos online debido a barreras físicas y digitales. Las distracciones, los problemas técnicos y la ausencia de señales presenciales pueden diluir la conexión con el grupo.
No obstante, los terapeutas pueden reforzar su presencia mediante una autorrevelación adecuada, abordando los errores con empatía e invitando a las personas participantes a utilizar la imaginación para recrear dinámicas propias del formato presencial. Por ejemplo, pedir al grupo que visualice un círculo físico de participantes puede ayudar a fortalecer el sentimiento de conexión.
El fondo “transparente”
En los entornos terapéuticos presenciales, las interrupciones o comportamientos inusuales —como la entrada de otra persona en la sala o la aparición de una mascota— suelen ser reconocidos e integrados en el trabajo terapéutico. En el formato online, estos elementos del entorno personal pueden pasar desapercibidos, generando una dinámica de “fondo transparente”.
El terapeuta debe prestar atención a estos detalles e incorporarlos al proceso terapéutico cuando sea pertinente. Por ejemplo, explorar el significado de una interrupción en segundo plano puede profundizar el trabajo terapéutico y reforzar las normas y la cohesión del grupo.
Aunque la terapia grupal virtual es una modalidad relativamente reciente y carece de la tradición consolidada del formato presencial, ofrece importantes oportunidades para la innovación y la adaptación clínica.
Pautas para la terapia grupal virtual
Para garantizar la eficacia y la integridad de las sesiones online, es fundamental establecer pautas claras que aseguren el buen funcionamiento de los encuentros terapéuticos virtuales. Aunque los principios básicos de confidencialidad, respeto e implicación se mantienen, su aplicación debe adaptarse a las dinámicas y normas propias del entorno digital.
La terapia grupal virtual se desarrolla en un auténtico “espacio digital de interacción”, que plantea tanto retos como oportunidades. Adaptar las normas fundamentales al formato online es clave para preservar un entorno terapéutico seguro, respetuoso y productivo. A continuación, se recogen las principales reglas para la terapia grupal virtual:
Confidencialidad
- Espacio privado
Las personas participantes deben asegurarse de encontrarse en un entorno privado y seguro para evitar vulneraciones involuntarias de la confidencialidad. Esto puede incluir el uso de auriculares y la elección de un lugar sin interrupciones. - Seguridad de la plataforma
El terapeuta debe utilizar una plataforma de videoconferencia segura y con cifrado para proteger la privacidad del grupo. - Política de grabación
Deben establecerse acuerdos explícitos que prohíban la grabación de las sesiones, con el fin de preservar la confianza y la confidencialidad.
Comunicación respetuosa
- Micrófono silenciado cuando no se habla
Para evitar ruidos de fondo y garantizar la claridad, se recomienda mantener el micrófono apagado cuando no se esté interviniendo. - Uso adecuado del chat
Si la plataforma dispone de chat, este debe utilizarse de forma respetuosa y moderada, evitando distracciones que interfieran en la dinámica del grupo. - Turnos de palabra
Ante la ausencia de señales físicas, se pueden utilizar funciones como “levantar la mano” para indicar el deseo de intervenir.
Participación voluntaria
- Opciones de cámara y audio
Las personas participantes pueden decidir si mantener la cámara encendida o apagada según su nivel de comodidad, aunque se recomienda comunicar esta elección al grupo. - Actividades adaptadas
Las dinámicas pueden ajustarse para permitir la participación al ritmo de cada persona, teniendo en cuenta las limitaciones propias del formato virtual.
Puntualidad y asistencia
- Comprobación técnica previa
Se aconseja conectarse unos minutos antes para comprobar la conexión a internet, la cámara y el micrófono, evitando retrasos al inicio de la sesión. - Seguimiento de la asistencia
Las plataformas virtuales suelen registrar el acceso y la duración de la conexión, lo que permite al terapeuta supervisar la asistencia de forma discreta.
Sobriedad
- Implicación visible
En el entorno virtual puede resultar más difícil valorar la sobriedad, por lo que el terapeuta puede apoyarse en comprobaciones verbales o en la observación del nivel de implicación para asegurarse de que las personas están presentes y centradas. - Normas de comportamiento
Las reglas del grupo pueden reforzar la expectativa de plena presencia, incluyendo la ausencia de alcohol u otras sustancias durante las sesiones.
No fraternización
- Limitación de mensajes privados
Para evitar interacciones exclusivas, se debe desaconsejar el uso de mensajes privados entre participantes dentro de la plataforma. - Supervisión del terapeuta
El terapeuta puede establecer límites claros sobre la comunicación entre miembros fuera de las sesiones, recordando la importancia de mantener la integridad del grupo.
Establecimiento y revisión colaborativa
- Acuerdo digital
Al inicio de la terapia virtual, estas normas pueden compartirse en un documento digital o presentación, dando espacio a preguntas o sugerencias de modificación. - Revisiones periódicas
El terapeuta puede dedicar momentos específicos a revisar las normas y abordar cuestiones propias del formato virtual que puedan surgir con el tiempo.
Adaptar estas pautas al entorno online permite que el grupo mantenga una dinámica segura, cohesionada y productiva, garantizando que las personas participantes puedan beneficiarse plenamente del proceso terapéutico a pesar de la distancia física.
Digital Samba para la psicoterapia grupal virtual
La API de videoconferencia de Digital Samba está diseñada para dar respuesta a las necesidades específicas de la terapia grupal virtual, facilitando el cumplimiento de normas y pautas esenciales gracias a una experiencia de uso segura, fluida y de alta calidad. A continuación, se detalla cómo Digital Samba refuerza estas buenas prácticas:
Confidencialidad y privacidad
Digital Samba garantiza cifrado de extremo a extremo, protegiendo todas las comunicaciones dentro de las sesiones de terapia grupal virtual. Funcionalidades como reuniones protegidas con contraseña, control de acceso basado en roles y tokens específicos por sesión permiten restringir el acceso únicamente a participantes autorizados. Además, el alojamiento de datos en entornos conformes con el RGPD asegura la privacidad y el cumplimiento de los estándares internacionales de protección de datos.
Comunicación respetuosa
La plataforma facilita la escucha activa y una interacción fluida gracias a vídeo en alta definición y audio de gran calidad, reduciendo interrupciones y favoreciendo una conversación natural. Funciones como levantar la mano de forma virtual y la gestión del audio de los participantes ayudan a evitar interrupciones, promoviendo un entorno respetuoso y libre de juicios. Los diseños personalizables permiten al terapeuta destacar a la persona que está hablando, asegurando que todas las voces sean escuchadas.
Participación voluntaria
La interfaz intuitiva de Digital Samba permite a las personas participantes unirse a las sesiones sin barreras técnicas. Opciones como el uso opcional de la cámara o el silenciamiento del micrófono otorgan control sobre el nivel de implicación. Las salas separadas ofrecen espacios seguros para conversaciones en grupos reducidos, adaptándose a distintos niveles de comodidad dentro del grupo.
Puntualidad y asistencia
Las funciones de programación automática e integración con calendarios ayudan a mantener la organización y la puntualidad. Las notificaciones y recordatorios en tiempo real facilitan que todas las personas se conecten a tiempo, reforzando la cohesión del grupo. La API también incluye herramientas de seguimiento de asistencia, lo que permite al terapeuta supervisar la participación de forma discreta.
Sobriedad y concentración
Gracias a modos sin distracciones y a la posibilidad de desenfocar o personalizar fondos, Digital Samba minimiza las interrupciones del entorno de cada participante. La estabilidad de la conexión y el diseño orientado a la experiencia de usuario favorecen una participación continua, reduciendo la frustración y ayudando a mantener la atención durante las sesiones.
No fraternización
Para preservar los límites profesionales, Digital Samba permite controlar el uso del chat, incluyendo la opción de desactivar los mensajes privados entre participantes cuando sea necesario. Esta funcionalidad ayuda a mantener una dinámica terapéutica adecuada y evita interacciones exclusivas que puedan afectar a la cohesión del grupo.
Digital Samba Embedded ofrece las herramientas necesarias para apoyar las normas de comportamiento propias de la terapia grupal virtual y, al mismo tiempo, transmite a las personas participantes la sensación de encontrarse en un entorno protegido. Su plataforma segura, de alta calidad y rica en funcionalidades permite a los profesionales ofrecer sesiones online eficaces sin renunciar a los principios fundamentales de confidencialidad, respeto e implicación.
Si eres terapeuta o desarrollador y buscas un espacio virtual moderno y seguro para sesiones grupales, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo comercial. Te mostrarán no solo la solidez y el amplio conjunto de funcionalidades de Digital Samba, sino también lo sencillo que resulta integrar nuestra API de videoconferencia en tu web o aplicación de psicoterapia.
FUENTES:
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